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7 RAZONES PARA CONSIDERAR LOS VALORES BRITANICOS

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha comenzado a negociar con Europa un acuerdo de salida alternativo, sin mucho éxito por el momento, tal y como se anticipaba. Con probabilidad, asistiremos a una intensificación del enfrentamiento entre el Parlamento (donde una mayoría se opone a un «brexit» desordenado) y el Gobierno (que se muestra favorable a aceptar ese desenlace). El partido de la oposición y algunos «tories» (del partido conservador) están considerando presentar una moción de censura contra el primer ministro, lo que parece factible si nos remitimos a las cifras.

No obstante, tendrán que ponerse de acuerdo en el calendario, en el procedimiento tras la votación (¿referéndum o elecciones generales?) y en quién liderará la coalición. En cambio, los partidarios del «brexit» argumentan que, incluso si el primer ministro no sobrevive a la moción de censura, todavía sería posible ejecutar el «brexit», habida cuenta de los retrasos vinculados a la preparación de unos comicios generales. En resumidas cuentas, aunque el Parlamento aún dispone de los medios suficientes para oponerse a una salida sin acuerdo, la probabilidad de que se produzca un «brexit» duro es ahora mayor. Puede que todavía queden muchos episodios hasta el final de la saga del «brexit», pero podríamos observar más claramente hacia dónde se inclina la balanza antes de la fecha clave del 31 de octubre.

 

Mientras tanto, la incertidumbre sigue erosionando ininterrumpidamente la confianza empresarial y el gasto de capital, lo que repercute de forma considerable en los sectores y las compañías más sensibles a la debilidad interna o las convulsiones en las relaciones comerciales con otros países. Los principales índices de renta variable se han revelado resilientes desde comienzos de año, gracias al colapso de la libra esterlina. Sin embargo, observamos notorias divergencias en las rentabilidades sectoriales. Las telecomunicaciones, la banca, los servicios públicos, la energía, los materiales y el sector inmobiliario mostraron un comportamiento inferior. Por el contrario, la atención sanitaria, el consumo básico, la tecnología y los valores industriales se anotaron una rentabilidad superior.

El desenlace del «brexit» sigue siendo el factor dominante en el universo de renta variable británica, representado por la brecha entre los valores más expuestos al mercado interno frente a los valores expuestos principalmente a los mercados extranjeros y apuntalados por el descenso de la GBP.

 

Ahora bien, varias señales sugieren que la renta variable británica está creando más oportunidades en la selección de valores.

En primer lugar, y a diferencia de otros episodios de tensión vinculados al «brexit», las correlaciones entre pares de valores y sectores siguen siendo escasas, lo que apunta a un mayor abanico de catalizadores de mercado.

 

En segundo lugar, los factores cuantitativos centrados en los valores británicos siguen estando razonablemente descorrelacionados respecto de las tendencias del «brexit». Asimismo, su volatilidad resultó limitada. Además de confirmar que el «brexit» no representa el único catalizador, esto brinda oportunidades para los encargados de la selección de valores.

 

En tercer lugar, observamos que los precios se basan más en los fundamentales en todo el universo de renta variable del Reino Unido. Si dejamos de lado la parte de las rentabilidades de los valores que puede explicarse por la evolución de los mercados, la parte derivada de las tendencias específicas de sectores o empresas ha aumentado de manera constante este año. Esto contrasta con lo ocurrido en fases de tensión previas vinculadas al «brexit», cuando las fluctuaciones de los valores estaban ampliamente relacionadas con los mercados en general.

 

En cuarto lugar, una forma alternativa de evaluar la importancia de los fundamentales en los precios consiste en hacer hincapié en la temporada de resultados, midiendo cómo los precios responden a los cambios en los fundamentales de las empresas. Constatamos que, en la mayor parte de los casos, la relación resulta más estrecha, lo que pone de manifiesto el mayor énfasis en los acontecimientos microeconómicos.

 

En quinto lugar, los metales básicos, la energía y las finanzas, que dependen en gran medida de los mercados extranjeros y muestran, por tanto, sensibilidad al «brexit», representan casi la mitad de las ponderaciones del índice FTSE 100. Existe una mayor disparidad sectorial y empresarial en las pequeñas y medianas capitalizaciones, donde los encargados de la selección de valores británicos suelen operar.

 

En sexto lugar, los valores británicos han experimentado un creciente abaratamiento y están infrarrepresentados en las carteras tras meses de flujos de salidas. Cabe destacar que, en nuestra opinión, el riesgo del «brexit» está razonablemente descontado, como refleja la estrecha correlación de las compañías centradas en el mercado interno frente a las compañías orientadas a los mercados extranjeros respecto de la GBP. Unas políticas de corte más acomodaticio por parte del Banco de Inglaterra, la expansión fiscal y un elevado rendimiento por dividendo también mitigarían el impacto en el mercado de un «brexit» sin acuerdo, de llegar a materializarse.

 

Por último, los gestores centrados en el Reino Unido mantienen su prudencia, con una limitada exposición direccional. Además, la correlación de las rentabilidades de nuestra cesta de estrategias L/S Equity orientadas al Reino Unido se redujo este año, al tiempo que la dispersión se disparó. Esto constituye una señal de que las oportunidades y los temas de inversión están divergiendo.

 

Si bien el «brexit» sigue presentando un obstáculo evidente para los especialistas en selección de valores británicos, un abanico cada vez más extenso de catalizadores y unas valoraciones baratas podrían volver a impulsar pronto el atractivo de la estrategia.