Weekly brief

QUÉ NOS DICE LA TEMPORADA DE BENEFICIOS SOBRE EL ALFA

Las temporadas de publicación de beneficios ofrecen información valiosa sobre el alfa. Siguen la pista de los puntos de inflexión en las dinámicas empresariales, que representan catalizadores claves para la selección de valores. También constituyen un barómetro del análisis y el interés de los inversores sobre los cambios fundamentales de las compañías, con un ruido limitado procedente de otros factores. Dado que casi la mitad de las compañías del índice S&P 500 ya han publicado sus resultados, la muestra es ahora lo suficientemente grande como para empezar a sacar algunas conclusiones.

 

En el tercer trimestre, los beneficios tuvieron como telón de fondo una situación complicada, tan solo algo mejor que en el segundo trimestre. Aunque la actividad nacional siguió siendo robusta (en torno al 70% de los ingresos del S&P 500), las tendencias internacionales se deterioraron y el dólar se mantuvo firme, lo que ejerció presión sobre los exportadores. Si bien muchas compañías se beneficiaron de la aceleración del aprovisionamiento («front-loading») de sus clientes, el aumento de los aranceles de Estados Unidos y China implementado a principios de septiembre supuso un lastre. Las mediciones de la capacidad de fijación de precios sugerían unos márgenes bastante estables. En respuesta, los inversores habían revisado sus expectativas de un modo algo más agresivo de lo habitual (sobre todo en energía, consumo discrecional, materiales y tecnología), lo que se tradujo en un descenso total estimado de los BPA del -3,5% interanual. Ahora bien, las alertas de beneficios y las expectativas corporativas bien gestionadas apuntan, por ahora, y al igual que en el segundo trimestre, a una saludable tasa de superación de las estimaciones. En efecto, en torno a un 75% y un 60% de las compañías superan las estimaciones de BPA y ventas, respectivamente (cifras superiores a la media). La magnitud de las sorpresas de beneficios resulta un tanto decepcionante, pero las sorpresas de ventas se sitúan por encima de la media.

 

Los inversores se habían preparado para afrontar unas publicaciones deslucidas, y comenzaron la temporada con un optimismo razonable, como demuestra el repunte medio del +1,5% de las rentabilidades bursátiles unos cuantos días antes del inicio de la temporada. No obstante, no parecen muy entusiasmados con los informes, ya que las rentabilidades bursátiles han caído un -0,3%, lo que contrasta con el avance del +0,3% del S&P 500 en el mismo periodo. Del mismo modo, consideramos que la volatilidad de las cotizaciones era mucho mayor antes que después de las publicaciones, lo que denota una falta de interés por los informes. La limitada dispersión en las sorpresas y las cifras de crecimiento pone de manifiesto una temporada convencional y bien gestionada. Para los responsables de la selección de valores, eso significa que la mayor parte de las ganancias se registraron antes de las publicaciones, con escasas oportunidades después.

 

Con un mayor respaldo del alfa, consideramos que esta temporada se centra significativamente en los fundamentales, ya que las cotizaciones reflejan fielmente los cambios en sus factores fundamentales. Esto se confirma también en la elevada proporción de rentabilidades bursátiles que se registraron después de las publicaciones como consecuencia de acontecimientos específicos de empresas, con independencia de la evolución global del mercado.

 

En líneas generales, el beneficio de la duda de los inversores antes de las publicaciones y su fría acogida con posterioridad no están aportando un gran número de oportunidades para los encargados de la selección de valores. Sin embargo, una sólida fijación de precios basada en los fundamentales y un claro énfasis en los factores microeconómicos constituyen un buen augurio para los gestores activos una vez finalizada la temporada de resultados.