Weekly brief

POTENCIAL DE ALFA PARA LOS HEDGE FUNDS CENTRADOS EN CHINA

 

Existen motivos estructurales por los que la renta variable china presenta las condiciones óptimas para la generación de alfa. En primer lugar, los flujos hacia China respaldarían tanto la beta como el alfa. El gigante asiático representa solo el 8,5% de la capitalización de mercado a escala internacional, lo que contrasta con su cuota en el PIB mundial del 16% y su porcentaje de gasto en capital («capex») internacional del 10%. Un acceso más amplio al mercado y una mayor representación de China en los índices mundiales y de los mercados emergentes atraerán capital. En segundo lugar, la profundidad del mercado, un elemento crucial para la generación de alfa, mejorarían gracias a un abanico más extenso de empresas, tipos de inversores y operaciones corporativas. En concreto, la capitalización de las empresas estatales representa ahora menos del 40% del total (lo que contrasta con el dato cercano al 100% de hace una década). Esto significa que puede accederse ahora a un mayor número de empresas privadas a través de Stock Connect, con una saludable actividad de salidas a bolsa. Aunque todavía dista mucho de los mercados desarrollados, el porcentaje de libre flotación tiende al alza (en torno al 40% en la actualidad), lo que mejora la seguridad y la liquidez de los accionistas minoritarios. El mercado de acciones A, que sigue estando dominado por los flujos minoristas e impulsado por la dinámica, proporciona potencial de arbitraje, aunque permanece vulnerable al riesgo de correlación. La creciente titularidad institucional, incluidos inversores extranjeros y fondos de pensiones, ofrecería un alfa más estable. El posicionamiento corto en renta variable (todavía sometido a una estricta regulación) sigue alentándose, lo que también aumenta la profundidad del mercado, al tiempo que atenúa la exuberancia de los inversores. En tercer lugar, varios temas proporcionan numerosos catalizadores, como la transición de un modelo centrado en la exportación a otro impulsado por el consumo (dada la expansión de la clase media), la rápida urbanización, la aparición de líderes innovadores en tecnología y otros ámbitos, el envejecimiento de la población, la consolidación industrial en sectores que afrontan un exceso de capacidad y la mejora del gobierno corporativo. Los valores extranjeros sensibles a China también ofrecen alternativas más seguras para capturar las tendencias nacionales (estos valores, sumamente correlacionados hasta la guerra comercial, han batido a los índices chinos desde entonces).

 

Los desafíos estructurales exigen la pericia de especialistas. La incertidumbre en torno a las políticas comerciales, las cadenas de suministro, el acceso a los mercados extranjeros y las tendencias de CNY podría persistir durante aún más tiempo. Además, las políticas siguen determinando la evolución de los mercados chinos, que presentan vulnerabilidad a los cambios en los estímulos económicos, el acceso al crédito, la regulación, el control gubernamental sobre las empresas estatales y las suspensiones de cotización. El elevado nivel de deuda corporativa también exige una rigurosa gestión del riesgo, al igual que la creciente inestabilidad en Hong Kong.

El actual panorama de alfa podría mejorar de alcanzarse una tregua comercial. La generación de alfa se ha revelado volátil en los dos últimos años, lastrada por las persistentes guerras comerciales y tecnológicas. La deficiente fijación de precios basada en los fundamentales resulta evidente en la elevada proporción de movimientos bursátiles atribuibles a los mercados en general. Ahora bien, varios temas y las desiguales consecuencias de las políticas comerciales desembocan en una escasa correlación entre valores, un reducido liderazgo sectorial y una mayor discriminación de precios. Asimismo, las acciones resultan más baratas, lo que ofrece potencial para la selección de valores.

 Por otro lado, las perspectivas de una tregua comercial brindan nuevas oportunidades, al tiempo que nuestros indicadores tácticos no apuntan a un importante riesgo de inversión de la tendencia.

En entornos más complicados, los gestores optan por exposiciones prudentes (<0,5 de beta). Con el tiempo, estimamos que el alfa ha contribuido en un 40% a sus rentabilidades, gracias a la práctica de sincronización con el mercado («market-timing») y la selección ascendente («bottom-up»), en lugar de a través de la inversión basada en factores (que no constituye un catalizador decisivo en China). La correlación media de la rentabilidad de los fondos en nuestra cesta de fondos de renta variable «long-short» de China refleja un saludable abanico de oportunidades.

 

Una tregua comercial mejoraría las actuales condiciones dispares para la generación de alfa. A largo plazo, tanto los estilos pasivos como los activos parecen adecuados para adquirir exposición a China. No obstante, conforme se atempera la rentabilidad del mercado, un reajuste hacia las estrategias activas cobrará impulso.

Los índices del sector manufacturero están recobrando fuerzas y saliendo del pozo, lo que supone un cambio de tendencia en los datos cuantitativos. Las políticas monetarias acomodaticias y la menor incertidumbre en la mayoría de los frentes comerciales han contribuido de forma esencial a esa inflexión, así como los pagos adelantados antes de la aplicación de nuevos aranceles en septiembre. En el primer trimestre resultaría factible un leve repunte económico mundial, condicionado por la confirmación de las previsiones comerciales. En primer lugar, la recesión del sector manufacturero no ha alcanzado el punto de no retorno, como pone de manifiesto la resiliencia de los servicios y el consumo. En segundo lugar, la liquidez mundial seguirá siendo favorable, lo que impulsará el crédito, el gasto en capital y el consumo. En tercer lugar, si bien la estabilización de la actividad real china se ha visto retrasada por los aranceles impuestos en septiembre, los estímulos y la posible derogación de algunos aranceles están allanando el camino para que se produzca un modesto avance. Por último, un acuerdo sobre el brexit también catapultaría ligeramente la inversión en la UE y el Reino Unido.