Weekly brief

MERGER ARBITRAGE: EL REGRESO DEL ESPÍRITU ANIMAL

Se desvanece uno de los grandes obstáculos para la actividad de fusiones y adquisiciones. La incertidumbre derivada de la guerra comercial que acechaba a la mayor parte de las regiones y la incógnita del brexit hicieron que muchos ejecutivos pospusieran operaciones corporativas, a la espera de que reapareciera la claridad en relación con los aranceles, los reglamentos sobre la exportación, las cadenas de suministro y el valor de los activos. La actividad de fusiones y adquisiciones perdió fuelle en 2019, si bien siguió estando bastante bien respaldada por las adquisiciones a escala nacional. Con la firma de la primera fase del acuerdo entre Estados Unidos y China y otros acuerdos comerciales parciales y el avance del brexit, las incertidumbres podrían pasar a un segundo plano en 2020. Ahora los planetas se han alineado para impulsar la actividad de fusiones y adquisiciones, que define las diferentes oportunidades de las que disponen los arbitrajistas.

 

 

En un momento en el que las oportunidades de crecimiento interno se han estancado y se ha reducido la remuneración obtenida con los repartos a los accionistas, es probable que el crecimiento dependa más de la expansión externa. El apalancamiento de las empresas se revelado elevado en Estados Unidos, aunque los reducidos tipos de interés siguen garantizando unos ratios de servicio de la deuda asumibles. Las empresas también gozan del apoyo de los bancos en materia de crédito y operaciones de fusiones y adquisiciones, puesto que las entidades bancarias dependen cada vez más de las comisiones de los mercados de capitales en detrimento de los ingresos obtenidos con las operaciones. La modesta inflexión económica mundial en curso también mejoraría la rentabilidad de las empresas y su atractivo para los compradores. Mientras que las valoraciones están encareciéndose en Estados Unidos, el universo de activos asequibles en el extranjero es amplio. Como cabía esperar, las operaciones corporativas han repuntado en lo que va de año hasta la fecha en lo tocante a fusiones y adquisiciones y, de forma más generalizada, en ampliaciones de capital y ventas de activos, especialmente en Europa y Asia. La mayor confianza de los ejecutivos y el creciente número de juntas extraordinarias de accionistas dejarían entrever que esto es solo el principio.

 

 

El volumen de operaciones complejas, favorable para la generación de alfa, podría aumentar. Anticipamos una multiplicación de las operaciones transfronterizas complejas tras una dilatada pausa, en especial en la UE, donde las autoridades pretenden favorecer a empresas líderes en sus regiones. También se ha observado un aumento de las operaciones hostiles, que son más arriesgadas, pero también más rentables. Con más de 1 billón de dólares de efectivo en la reserva, la mayor participación de los compradores financieros (entre los que se incluyen el capital de inversión y los activistas) probablemente desemboque en operaciones más apalancadas y mayor volatilidad en la financiación de capital, y dé lugar a jugosas guerras de pujas. Las primas de las operaciones, que rondan el 30% de media, también están en consonancia con una saludable actividad de fusiones y adquisiciones. Por último, los sólidos argumentos que justifican las fusiones y las adquisiciones en sectores clave podrían provocar oleadas de compras, lo que obligaría a la competencia a seguir su estela. En concreto, el sector tecnológico probablemente se muestre muy dinámico, con una aceleración de las adquisiciones en los segmentos de macrodatos o ciberseguridad. Las sociedades financieras seguramente aceleren su consolidación y adquieran capacidades tecnológicas. Es probable que las empresas de comunicaciones se apresuren para hacerse con firmas con proyectos relativos al 5G y al contenido multimedia. El sector industrial se adaptará cada vez más a la desglobalización y el brexit con adquisiciones transfronterizas. En el sector sanitario posiblemente se produzcan integraciones verticales.

 

 

Los gestores de fusiones están acumulando munición para la próxima oleada. Si bien señalan que la mayor parte de sus posiciones actuales se centran en capturar operaciones en fase de cierre con un riesgo y un diferencial reducidos, están preparándose para exhibir un «espíritu más animal» cuando crezca la cartera de proyectos de adquisiciones retrasadas. Asimismo, los gestores indican que el segmento ya no está tan saturado, puesto que los flujos externos aportados por los inversores en carry abandonaron las posiciones durante el segundo semestre de 2019.

Esta estrategia, que es bastante impermeable a la volatilidad del mercado, ofrece descorrelación a largo plazo, lo que en esta fase del ciclo reviste atractivo. Al mismo tiempo, el riesgo de que las operaciones no se cierren sigue pareciendo mínimo (<2% de las transacciones).

Esperamos que 2020 sea un año interesante para la estrategia de fusiones, con una mayor generación de alfa.

Associated Funds

Nombre
Lyxor / Tiedemann Arbitrage Strategy Fund