Weekly brief

¿CÓMO ABORDAN LOS GESTORES ACTIVOS LA EUFORIA DE LOS MERCADOS CHINOS?

La recuperación gradual de la renta variable china ha experimentado una fuerte aceleración desde finales de junio. Los índices chinos de acciones onshore y offshore registran un avance de alrededor del 15% en lo que llevamos de julio. Si bien el repunte fue generalizado en todos los sectores, la tecnología y los bienes de consumo discrecional exhibieron un dinamismo especialmente robusto, mientras que los valores defensivos y de energía quedaron rezagados. La progresión está dando lugar a volúmenes de contratación extremos, respaldados por abultados flujos de entrada procedentes de inversores tanto nacionales como extranjeros.

 

La mejora de la coyuntura macroeconómica allanó el camino para que se produjera esta recuperación. China encabeza la reactivación de su economía después de levantar el confinamiento. La recuperación de la actividad industrial y los datos económicos han sorprendido para bien desde marzo, y por ahora se han podido gestionar los rebrotes. Asimismo, los mercados de renta variable están beneficiándose de una sólida liquidez macroeconómica, una gran parte de la cual procede de las medidas de estímulo específicas, pero continuas, impulsadas por las autoridades del gigante asiático. La mejora de la liquidez es palpable en el incremento de los agregados monetarios y la financiación social, así como en la liquidez inyectada por los bancos y en la demanda extranjera de activos chinos. Sin embargo, estos factores positivos no explican de forma convincente el reciente repunte. En conjunto, las sorpresas económicas de junio se vieron atenuadas por indicios de una recuperación más complicada en la demanda de las familias y la demanda externa. Además, los indicadores de liquidez no registraron avances especialmente importantes en junio.

 

Por otra parte, tres factores se han revelado catalizadores más directos del repunte. En primer lugar, el desfase en la valoración y los precios de la renta variable china en comparación con los mercados emergentes y desarrollados no ha reflejado el éxito relativo del país en su gestión del impacto del virus. En segundo lugar, los beneficios corporativos anunciados en los últimos compases de junio fueron mejores de lo que se temía y regresaron a terreno positivo (+3% interanual en mayo). Las revisiones de los beneficios también empezaron a estabilizarse, y las estimaciones de los beneficios por acción (BPA) para 2020 mejoraron ligeramente. Por último, los flujos de los inversores nacionales amplificaron el avance de los precios al tiempo que dieron protagonismo a la mejora de la confianza interna. En concreto, en julio se aceleraron los flujos minoristas, el apalancamiento y la apertura de nuevas cuentas de contratación internas.

 

Esto ha desembocado en que estén empezando a aparecer los primeros indicios de euforia. Las valoraciones de las acciones chinas ya no son asequibles, ni en términos absolutos, ni según los múltiplos del PER ni en comparación con los diferenciales económicos y del mercado con otras regiones. Además, las cotizaciones chinas son ahora más elevadas que las de las acciones extranjeras que ofrecen una elevada exposición a los ingresos chinos, lo que suele interpretarse como un indicio de sobrecalentamiento. Entretanto, los principales indicadores tácticos de la renta variable china (factores técnicos, amplitud y valoraciones, en particular) están todos en rojo. Por último, dado que los índices chinos están alcanzando sus niveles de resistencia previos a la guerra comercial de 2017, parece que, tras la aprobación de la nueva ley en Hong Kong, se han disipado los riesgos derivados de una nueva ronda de aumento de los aranceles por parte de Estados Unidos y de la reaparición de presiones en el sector tecnológico de China.

 

A pesar de todo, en nuestra opinión, es posible que a la recuperación le quede margen para seguir avanzando, respaldada por las perspectivas de nuevos estímulos monetarios y fiscales y por la inercia de las fuerzas del momentum. El actual repunte también es mucho más moderado que los de 2015 y 2008. Si bien los mercados chinos pueden estar volviéndose más vulnerables a las correcciones, mantenemos nuestra posición sobreponderada por ahora.

 

Parece que los gestores de renta variable del gigante asiático han logrado capturar la progresión. Según el grupo de homólogos de OICVM de renta variable china de Lyxor, han aumentado su exposición neta en los últimos meses hasta niveles sin precedentes. Únicamente han recogidos beneficios marginales en los últimos días. Además, se vieron favorecidos por su sesgo hacia los valores de crecimiento, calidad, tecnología y servicios, así como hacia los que probablemente se beneficiarán del gasto en infraestructuras. A nuestro parecer, esta estrategia sigue generando alfa y ha recuperado por completo las pérdidas sufridas a principios de año.

 

La correlación entre la rentabilidad de los diferentes gestores se ha revelado elevada en términos históricos, lo que denotaría una falta de temas de diversificación. Sin embargo, la reaparición de la dispersión en los resultados de los gestores apunta a una divergencia de opiniones en relación con la siguiente fase de la recuperación. Eso exigirá también un seguimiento más estrecho.