Weekly brief

¿QUÉ NOS DICE LA TEMPORADA DE BENEFICIOS DEL SEGUNDO TRIMESTRE SOBRE EL ALFA?

La temporada de beneficios está llegando a su fin, puesto que el 90% de las compañías del índice S&P 500 ya han publicado sus resultados. Como siempre, las publicaciones revelan interesantes tendencias sobre el entorno de alfa. Se prevé que los resultados se sitúen en el -34% en el segundo trimestre en términos interanuales, y que los mayores retrocesos se observen en los sectores de consumo discrecional, finanzas, industria, materiales y energía. Los ingresos deberían reducirse un -10% interanual a causa de la debilidad en esos mismos sectores. Se anticipa una contracción de los márgenes del -27% interanual. Las conservadoras expectativas ayudaron a impulsar las sorpresas de beneficios e ingresos muy por encima de sus medias a largo plazo: el 80% de las empresas que han publicado sus resultados superan sus previsiones de beneficios por acción (BPA) en un promedio récord del 22% (frente a la media a largo plazo del 70% que baten sus previsiones en un 5%). Las mayores sorpresas se registraron en los sectores de consumo discrecional, industria, atención sanitaria y materiales. Dada la pronunciada recuperación de los beneficios que se prevé en la segunda mitad del año, los beneficios para el conjunto del año 2020 deberían situarse en un -22% con respecto a 2019.

 

Los volúmenes de contratación y la volatilidad de las cotizaciones antes de las publicaciones no resultaban especialmente elevados teniendo en cuenta el grado de incertidumbre reinante. Esto sugiere que los inversores albergaban una certeza razonable de que los anuncios sorprenderían al alza. No obstante, una vez publicados los beneficios, la volatilidad de las acciones y los volúmenes de contratación mostraron una considerable flaqueza. En otras palabras, cuando se disipó la incertidumbre, los informes del segundo trimestre quedaron relegados al olvido. Las fluctuaciones en los precios de las acciones también parecían ignorar en gran medida el tamaño de las sorpresas anunciadas. Así pues, cinco días después de las publicaciones de resultados empresariales, las rentabilidades bursátiles quedaron a la zaga del índice S&P 500 en los mismos intervalos temporales. Con todo, los inversores recibieron de buen grado esta temporada, que se reveló más halagüeña de lo que se temía, y recompensaron las acciones que batieron sus expectativas más de lo que penalizaron aquellas que defraudaron.

 

Por último, consideramos que las rentabilidades de las acciones tras la publicación de los informes se vieron impulsadas por las tendencias sectoriales y del mercado general (que evolucionaron a la par de las tendencias sobre la propagación del virus, las sorpresas económicas o las medidas de estímulo adoptadas por las autoridades), y no por elementos idiosincrásicos. En nuestra opinión, las acciones tecnológicas y de consumo discrecional ofrecieron probablemente un mejor potencial de alfa. Nuestro análisis también sugiere que escaseaban las oportunidades «short» (operaciones en corto). Al igual que en el primer trimestre, apenas se registraron oportunidades de alfa exclusivamente a través de la selección de valores.

 

En general, estimamos que las estrategias L/S Equity realizaron una aportación al alfa plana en el segundo trimestre. Los gestores recurrieron a las prácticas de «market timing», así como al arbitraje de sectores/temas y factores. En concreto, la inversión temática en torno a la debilidad del dólar, los reducidos rendimientos, los sólidos balances, el apalancamiento operativo y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China se anotó rentabilidades superiores. Las primeras señales de recuperación de las acciones de estilo «valor», alentadas por el respaldo monetario y fiscal, también resultaron favorables para las estrategias orientadas a los fundamentales. Por otro lado, mientras que los gestores centrados en las grandes capitalizaciones atravesaron dificultades para despuntar, los gestores orientados a las pequeñas capitalizaciones lograron mejores resultados en los últimos meses.

 

El entorno de alfa sigue normalizándose de forma gradual. La menor correlación entre valores está ofreciendo un abanico más amplio de oportunidades, aun cuando la menguante dispersión de los precios está moderando el potencial de arbitraje. Hoy en día, el liderazgo sectorial dentro de los índices estadounidenses de renta variable se está ampliando para abarcar sectores no tecnológicos. Además, se han reanudado las operaciones corporativas, que representan poderosos catalizadores para las acciones. Por último, conforme avanza la recuperación económica, anticipamos una mayor diferenciación en lo tocante a los valores.