Weekly brief

Nuestra opinión sobre el repunte de los valores Momentum

La estrategia basada en el Momentum (factor de riesgo en renta variable) consiste en adquirir los valores que tienden al alza y vender los valores que tienden a la baja dentro de un índice. Se trata de un enfoque sistemático y no tiene en cuenta ni los beneficios, ni las valoraciones ni otros parámetros fundamentales como los dividendos. Sus rentabilidades históricas son excepcionales, lo que ha provocado quebraderos de cabeza a los defensores de la hipótesis de eficiencia en los mercados. De hecho, su persistencia infringe una norma fundamental de dicha hipótesis: si bien las cotizaciones pasadas ayudan a predecir las rentabilidades futuras, no reflejan plenamente toda la información disponible. Hong y Stein popularizaron la investigación sobre las causas de la persistencia del estilo Momentum en 1999(«A Unified Theory of Underreaction, Momentum Trading, and Overreaction in Asset Markets»)

 

En los últimos meses, el factor de riesgo Momentum ha generado sólidas rentabilidades, en particular en Estados Unidos (+7,7% en el tercer trimestre de 2020). Hoy en día, presenta un posicionamiento largo en sectores como las tecnologías de la información, el consumo discrecional y una serie de sectores defensivos, como los servicios de comunicación, el consumo básico y la atención sanitaria, lo que refleja la incertidumbre sobre el crecimiento futuro. Al mismo tiempo, este factor muestra una correlación negativa con las rentabilidades de los sectores de finanzas y energía. Al analizar su correlación con otros factores de riesgo, constatamos que, durante algún tiempo, el Momentum equivale a una beta reducida. También resulta cada vez más vulnerable ante el aumento de los rendimientos de los bonos. Estimamos que un incremento de 10 p.b. en los rendimientos de los títulos del Tesoro en un solo día podría lastrar un -2,4% los resultados del estilo Momentum.

 

Esto sugiere que el factor Momentum es sensible a la evolución de los bonos soberanos que presentan valoraciones exigentes, si bien, al mismo tiempo, cuenta con la protección procedente de las compras de activos por parte de los bancos centrales, puesto que estos han anclado de facto los rendimientos de los bonos en los niveles actuales. Un acusado y repentino repunte de los títulos cíclicos o de estilo Value (sectores industrial, de materiales, energía y finanzas) podría resultar perjudicial, aunque parece poco probable dadas las inciertas perspectivas económicas por el recrudecimiento de la COVID-19. Ahora bien, la espectacular rentabilidad relativa del factor Momentum frente al factor Value el año pasado nos alienta a adoptar una actitud de cautela de cara al futuro. Las rotaciones en los factores suelen causar estragos en algunas estrategias alternativas. Las estrategias CTA, por su naturaleza, están expuestas al factor de riesgo Momentum, pero desde una perspectiva multiactivos. Por otro lado, numerosas estrategias L/S Equity, en especial las estrategias sistemáticas Market Neutral, presentan exposición al factor Momentum. En la actualidad, mantenemos un posicionamiento defensivo en dichas estrategias. Por último, las estrategias Event-Driven figuran entre las pocas estrategias que no asumen riesgo de momentum.