Weekly brief

LOS HEDGE FUNDS EN 2020 Y SUS PERSPECTIVAS PARA 2021

Echamos una mirada a los fondos de gestión alternativa (hedge funds) en 2020. Las condiciones de mercado resultaron sumamente atípicas, como consecuencia de la pandemia, dada la escasa visibilidad sobre su duración y sus efectos económicos reales. Las valoraciones de los activos se vieron profundamente distorsionadas por unas inyecciones monetarias sin precedentes, al tiempo que los estímulos fiscales dificultaron aún más la sincronización con el mercado (market timing), habida cuenta de la reducida previsibilidad en el frente político. La incertidumbre en torno a las elecciones estadounidenses, el brexit, las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China, así como la breve incursión en terreno negativo de los precios del petróleo fueron la gota que colmó el vaso.

 

Los hedge funds superaron con éxito la prueba de un repentino mercado bajista. Se beneficiaron de la elevada dispersión de los activos. Su gestión del riesgo y su capacidad de sincronización con el mercado contribuyeron de forma positiva, con un posicionamiento general cauto antes del desplome y una mayor asunción de riesgos con posterioridad. Algunas estrategias se vieron perjudicadas, como las CTA, debido a los giros de tendencia excepcionalmente rápidos y de amplio alcance. Las estrategias L/S Equity Neutral también atravesaron dificultades para capear la tormenta de rotaciones de factores cuantitativos. Al principio, la brusca paralización de la actividad de fusiones y adquisiciones pilló desprevenidas a las estrategias Merger Arbitrage, aunque luego recuperaron el terreno perdido.

 

Los hedge funds se anotaron una rentabilidad del +6,7% en noviembre, sobre la base del índice HFRI Fund of Fund en USD. Los índices más reducidos que se centran en estrategias alternativas líquidas y fácilmente accesibles registraron rentabilidades positivas, aunque más moderadas.

 

El arranque del año no deparó grandes novedades, y los gestores estaban generalmente posicionados de cara a una leve recuperación económica al disiparse las incertidumbres comerciales.

 

Desplome del mercado en febrero-marzo. Las rentabilidades se revelaron dispares, pero resilientes en general. Las estrategias L/S Equity diversificadas evolucionaron en consonancia con sus exposiciones de mercado. Las estrategias Special Situations con sesgos largos y concentrados quedaron a la zaga, así como las estrategias Merger Arbitrage, que se vieron penalizadas por los pronunciados vuelcos en los diferenciales de las operaciones, como consecuencia del retraso en la mayor parte de la actividad de fusiones y adquisiciones. Las estrategias Fixed Income mostraron fortaleza, con la excepción de aquellas centradas en el arbitraje de deuda pública, al verse penalizadas por las masivas inyecciones monetarias realizadas durante el periodo y la erosión de la liquidez. Las rentabilidades de las estrategias Global Macro reflejaron la disparidad de opiniones entre los gestores acerca de la recuperación económica a principios de 2020. Las estrategias CTA se vieron afectadas por múltiples inversiones de tendencia, mitigadas por sus exposiciones largas a bonos.

 

El repunte entre marzo y septiembre favoreció a la mayoría de las estrategias. La mayor parte de los gestores habían mantenido el grueso de sus exposiciones durante el desplome. También generaron alfa a partir de activos sumamente dispersos. Las estrategias L/S Equity realizaron operaciones de arbitraje para sacar partido de la elevada dispersión bursátil, impulsadas por la sensibilidad de las acciones a las restricciones de la COVID-19. Las estrategias Neutral se vieron limitadas por múltiples rotaciones factoriales. Las estrategias Special Situations recuperaron el terreno perdido, mientras que la recuperación de las estrategias Merger Arbitrage fue más lenta, dado que la actividad de fusiones y adquisiciones se mantenía estancada. La menor direccionalidad de los bonos resultó favorable para la mayoría de los gestores Fixed Income. Las estrategias L/S Credit lograron beneficiarse de la elevada dispersión del mercado de alto rendimiento, y añadieron riesgo en el segmento con calificación investment grade. Las Global Macro se posicionaron favorablemente de cara a una pronunciación de la pendiente de la curva de tipos y las tendencias del dólar. En cambio, las CTA se vieron perjudicadas por la segunda oleada de vuelcos de tendencia. Las estrategias Emerging Markets sacaron partido de la dispersión regional (con énfasis en Asia).

 

Corrección en septiembre y octubre. Las rentabilidades mostraron una trayectoria más bien plana. El grueso de la generación de alfa procedió de los gestores de renta variable con un enfoque sectorial, así como de las estrategias Event Driven, que se beneficiaron del rebote del estilo Value y de la reanudación de la actividad corporativa. La generación de alfa fue más deslucida en las estrategias L/S Equity diversificadas, al verse afectadas por la debilidad en el sector tecnológico y el repunte de los títulos Value. Los gestores Macro y CTA solo se beneficiaron en parte de su exposición a la renta variable.

 

Repunte en noviembre. Todas las estrategias tendieron al alza, aunque la generación de alfa fue modesta. La mayor parte de los gestores estaban adecuadamente posicionados de cara a las elecciones estadounidenses, si bien recibieron un impulso desigual tras el anuncio de la vacuna. Los gestores Event Driven y L/S Equity, que cuentan con el sesgo más largo hacia el mercado y el estilo Value, despuntaron. En cambio, los gestores que sobreponderaban las acciones Growth y «teletrabajo» en detrimento de las acciones Value y las principales víctimas de la COVID-19 se vieron castigados, sobre todo en Europa, dado el extremo repunte de los valores financieros y de aerolíneas.

 

El contexto macroeconómico resultará probablemente más propicio el próximo año. Con todo, los inversores tendrán que lidiar con activos saturados y caros, y buscarán medios alternativos para cubrir o diversificar sus riesgos en un entorno de reducidos rendimientos. Puesto que la dispersión de los activos se mantendrá a buen seguro elevada, como reflejo de la desigual recuperación y capacidad para adaptarse al mundo poscoronavirus, los inversores en busca de diversificación y alfa apostarán probablemente por los hedge funds.